¡Shí juro!

En la memoria colectiva quedó instalado el eufórico juramento de Lugo cuando asumió la presidencia. Juró respetar la Constitución Nacional y ahora ya hablan de enmendarla. Los Vare’a Guasú quieren la reelección de su líder que está más confundido que el borracho de la arbolada, en este caso no voló él, sino que le hizo volar a dos buenos Ministros: Efraín Alegre y Rafael Filizzola, ambos presidenciables.

Alegre fue destituido por hacer proselitismo. Estaba trabajando demasiado bien ya, desordenó la casa al poner las cosas en su lugar, y con su trabajo tenaz puso a la mayoría de sus pares en evidencia. Acumuló logros en un corto tiempo, se mostró capaz y honesto. Con estas actitudes se ganó el respeto de la gente y con buena razón la antipatía de sus pares y oponentes. Efraín Alegre jugó sucio al jugar limpio. Esa es la más desleal de las campañas políticas.

Rafael Filizzola también fue destituido del Ministerio del Interior por la misma razón. Fortaleció a la policía nacional, atrapó a más miembros del EPP (Ea-ea Pe Pé) que Carlitos Balá, implementó el sistema automático de identificación de huellas dactilares que en otros países tienen hace cincuenta años y entregó cédulas de identidad en la población del interior y exterior (o sea Asunción) entre otras cosas básicas de las que históricamente carecíamos.

Alegre estaba construyendo, Filizzola fortaleciendo. Con ese proceder, se convirtieron en una amenaza a la armonía que reina entre los que están desmantelando. Alegre imprimió una velocidad que está fuera del reglamento. A sabiendas que nunca debe sobrepasar la velocidad del más lento, apretó el acelerador y cambió de carril y con esta maniobra casi descarriló al resto.

Menos mal que el Ministerio de Salud está dirigido por una mujer, y esa sola condición le otorga un beneficio: la dificultad para la trascendencia haga lo que haga, acumule el mérito que acumule. Difícilmente la consideren una amenaza y gracias a eso, el Ministerio de Salud continúa con esperanza.

Cada ministerio de este país es como un tractor viejo donde hay piezas que cambiar porque ya no se pueden reparar, aceitar los mecanismos oxidados, calentar el motor y ponerlo a andar para ver sobre la marcha, cuántas otras cosas más se necesitan modificar y para descubrir también, que el camino tampoco está hecho y hay que ir construyéndolo mientras se trata de mantener el tractor en condiciones y en marcha, todo al mismo tiempo. Por eso muchos directamente optan por no hacer nada y además, quedarse con el vuelto sin peligro de ser destituidos.

No conviene que la gente piense que se puede estar mejor, de lo contrario, qué haríamos con los adjetivos que nos enorgullecen tanto: humildes, sufridos, sacrificados, que sobreviven esperando la tierra prometida, mientras la que está bajo nuestros pies es ocupada por las vacas de los huevos de otro.

Canjeemos la tierra prometida por el cumplimiento de la promesa por parte de Lugo, es vital para nuestra supervivencia que quienes confiaron en él no reorienten sus votos a peores opciones, si no queremos terminar exprimidos y licuados en una botella de Pulp.

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Publicado el 21/06/2011 en Mirada Horizontal y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 7 comentarios.

  1. Gracias por plasmar tan elocuentemente lo que vengo rumiando desde el viernes. Me consuelo pensando que, al menos, nuestro primer mandamás posee gustos literarios de lo más refinados, habiendo absorbido -para luego vomitarnos encima- la gran lección de El gatopardo de Lampedusa: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.
    Salú mi reina!

  2. A veces realmente cuando no se tiene nada nuevo que aportar, es mejor no escribir nada.

  3. la salamandra

    “………quienes confiaron en él no reorienten sus votos a peores opciones” ….como ??? las hay ???? queeeeee???? donde ?????????? Idi Amin Dada ??? si… puede ser , el solo se comía a sus enemigos ….lugo es mas omnívoro.

  4. Creo que es el comentario más lucido de todos los que he leído hasta ahora sobre este kilombo. Te faltó hecharle un par de flores a Comilón Suares y al Chancho Blanco, pero tenemos toda una vida por delante para hacerlo.

  5. Edgar, cualquier opinión, aporta. No hace falta escribir un manual de instrucciones. Vos sabrás que hacer con la lectura y sacarás tus conclusiones. A mi, me sirve para saber que tengo cosas en común con mucha gente, no sólo con esta escritora. Y cuando mucha gente tiene algo en común, y ese “algo en común” te ROMPE MUUUCHO LAS PELOTAS, se arma kilombo. A veces para mal, pero la mayoría de las veces, para bien.

  6. cierto Gon!

  7. Muy bueno Yuki, porque no envías este escrito a ABC o UH. Una mirada inteligente a un tema muy actual. Vale la pena.

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